Tanto si el mayor está al cuidado de un familiar o de un cuidador, la función de cuidar una persona  mayor es una gran responsabilidad, y llevar a cabo correctamente las tareas que conllevan su cuidado influye directamente en su bienestar físico, mental y social.

Los mayores tienen gran importancia en la vida familiar y conviene y ayuda interiorizar que no son una carga.

Las principales tareas en el cuidado de una persona dependiente son:

1. El mantenimiento de la higiene

Es sumamente importante mantener una buena  higiene pues las condiciones de salud y la limpieza de la piel están indirectamente relacionadas entre sí e influyen sobre la salud.

La limpieza corporal en general es importante desde el punto de vista higiénico y estético, y la de algunas partes del cuerpo, es especialmente importante (manos, ojos y cabello).

2. La garantía de una buena alimentación

En el anciano las necesidades energéticas disminuyen debido al estilo de vida, menos activo y sedentario, pero su necesidad de nutrientes no varía tanto comparado con personas más jóvenes.

Por eso es muy importante que el mayor siga una dieta equilibrada, adaptada a las necesidades especiales e individuales de cada persona, que le aporte todos los nutrientes necesarios que aseguren un buen mantenimiento de todos los órganos que les aporte un óptimo crecimiento, mantenimiento y funcionamiento en general.

Por último, y no menos importante en la alimentación, es el agua que tiene un papel muy fundamental ya que el mecanismo de la sed en la vejez se encuentra alterado y hay que asegurar una correcta ingesta de agua al día para evitar la deshidratación y mejorar el tránsito intestinal.

3. Comunidación buena y permanente

La base de una buena comunicación con la persona mayor dependiente empieza por ofrecerle un trato afectuoso y amable basado en el respeto. El cuidador deberá ser paciente, es una de las cualidades más valoradas para realizar el trabajo de cuidado de personas mayores ya que, no siempre resulta sencillo lograr una buena comunicación, bien por que la persona en el pasado no ha sido especialmente sociable o bien por la aparición de enfermedades y de otras limitaciones que dificultan una comunicación adecuada.

La persona dependiente debe sentirse escuchada y aceptada tomando en cuenta sus opiniones. A los mayores no hay que tratarles como niños sino hacerles sentir que son comprendidos, bien a través de palabras o a través de gestos de cariño y apoyo.

4. Administración de la medicación

En general, conviene que la persona mayor acuda acompañada al médico, por un familiar o su cuidador,  para asegurar que todas las indicaciones que recibe son perfectamente entendidas y así evitar una posible pérdida de información si acude sola por falta de audición o pérdida de memoria. Es recomendable solicitar al médico que facilite toda la información por escrito con letra clara para que, si por cualquier motivo la persona responsable del cuidado no se encuentra, sea otra persona la que pueda administrar correctamente la medicación en las dosis y horarios pautados.

Si la persona responsable del cuidado del mayor tiene problemas para recordar si ha dado o no la medicación y existe riesgo o bien de que el paciente no la tome, o de tomarla dos veces, es útil cada noche preparar la medicación del día siguiente de la misma forma y en el mismo lugar, hacer un hábito, de forma que si las medicinas no están en su lugar es porque el paciente ya las ha ingerido.

5. La estimulación constante

Es necesaria la estimulación constante en la persona mayor dependiente, siempre adecuado al estado físico y mental de la persona, bien a través de actividades como la lectura, la escritura y la conversación; o bien incentivando la participación de la persona mayor en actividades diarias como vestirse, comer, asearse, ir al baño, etc. y otras que den sentido a su vida y le guste hacer. Un error muy común es querer ayudar tanto que al final se anula la participación por parte del anciano y eso va mermando poco a poco sus capacidades.

La estimulación también está íntimamente relacionada con las actividades sociales y las reuniones con familiares y amigos son muy beneficiosas ya que, de esta manera la persona no permanecerá siempre en el mismo lugar que poco a poco puede provocar su aislamiento.

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