El confinamiento nos ha puesto a todos en una situación límite nunca antes vivida y se ha demostrado que ha perjudicado a los mayores de manera especial, a su sentido de la orientación pero, sobre todo, ha tenido un gran efecto sobre ellos en el ámbito emocional al no haber tenido contacto con otras personas y recibir el cariño de familiares y amigos.
Por eso, ahora hay que asegurarse que las personas mayores vuelvan de la mejor forma posible a sus hábitos de vida y actividades que les ayuden a evitar la desorientación y el bajo estado de ánimo derivado del aislamiento que hemos pasado y que, en algunos casos, puede derivar en depresión.
El estado de ánimo influye directamente en el estado de la salud física del mayor. Por eso es muy importante mantener al mayor activo, acompañado, ocupado con sus rutinas diarias y, en estos tiempos difíciles que nos toca vivir, sobre todo los familiares y personas más cercanas al mayor, deben darles mucho cariño y atención para hacerles sentir seguros y con ganas de vivir cada día.
Por otro lado, conviene ver el efecto positivo del confinamiento. Se ha conseguido frenar los contagios pero no hay que olvidar que el virus no se ha ido y, hasta que no haya una vacuna o medicamento que lo cure, sigue estando entre nosotros. Por eso la vuelta a la “nueva normalidad” requiere de la responsabilidad de todos y poner mucha atención a las medidas de higiene y precauciones recomendadas para prevenir contagios. Algunas de estas medidas son:
– Lavarse las manos a menudo con agua y jabón, especialmente si se ha estado en un lugar público. En caso de no disponer de agua y jabón, usar desinfectante de manos.
– Mantener distancia de seguridad de dos metros ya que la principal vía de propagación del virus es de persona a persona.
– Evitar tocarse nariz, boca y ojos sin antes haberse lavado las manos.
– Utilizar siempre mascarilla cuando estemos con otras personas y cuando salgamos a la calle así como en lugares públicos, así nos protegeremos a nosotros mismos y a los demás.
– Cubrir nariz y boca con la parte interior del codo o con un pañuelo al estornudar.
– Mantener la higiene en el hogar: ventilar la casa al menos durante 10 minutos todos los días; limpiar superficies que se tocan con frecuencia (interruptores, teléfonos, mesas, teclados, pomos de las puertas, grifos, etc).
– Mantenerse alerta ante la aparición de tos, fiebre, dificultad respiratoria y contactar inmediatamente con el médico de cabecera.
Por todo esto, ahora más que nunca, toca estar más cerca de nuestros mayores.

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