Envejecer es un privilegio de la vida y lo más habitual es que cuanto más larga sea, se vayan presentando enfermedades leves o agudas que precisan un cuidado particular para mejorar la calidad de vida del mayor.
A medida que la vejez avanza, es muy común la aparición de trastornos cognitivos y de memoria, que puede deberse a un envejecimiento normal o una demencia, y suelen afectar a la persona en su manera de pensar, actuar o sentir. Por ello estos cambios pueden ser un gran desafío para familiares y cuidadores que deben enfrentarse día a día a distintas situaciones y aprender a gestionar las reacciones que van surgiendo en la persona.
La demencia es una enfermedad crónica que, por desagracia, no tiene cura pero existen tratamientos y terapias que ayudan a que estas personas tengan una mejor calidad de vida y pasen la enfermedad en las condiciones más óptimas.
La manifestación más común de la demencia es el Alzheimer, se trata de una enfermedad del cerebro que no tiene cura pero hay ejercicios y técnicas que pueden ayudar a frenar el avance de la enfermedad:
– Ejercicios para mejorar la memoria reciente y a largo plazo: repetición de números o palabras para ejercitar la memoria inmediata; memorización de palabras o frases; ejercicios para recordar acontecimientos y noticias; recordar hechos cotidianos como la comida o lo que se hizo el día anterior. Apoyarse en material visual y verbal, como una canción o frase hecha, para evocar recuerdos remotos. Ejercicios de memoria biográfica de la propia persona como recordar momentos de su vida, nombres de familiares, un número de teléfono o el lugar en el que vive.
– Ejercicios para estimular la orientación a través de preguntas básicas dirigidas a mejorar la orientación temporal, espacial y personal.
o Orientación temporal: a través de preguntas sobre el mes, año, día o estación en la que nos encontramos.
o Orientación espacial: mediante preguntas sobre la ciudad, el barrio o el domicilio donde vive.
o Orientación personal: sobre el nombre del enfermo, su fecha de nacimiento o incluso si está casado.
– Técnicas para estimular el lenguaje oral y escrito: resultan muy útiles ejercicios de repetición de palabras, letras, números; incentivar la conversación a través de descripción de imágenes, situaciones y acciones cotidianas; fomentar la lectura y la escritura poniendo atención a algunas frases o palabras.
– Técnicas para mejorar las gnosias: con ejercicios de reconocimiento visual (objetos, caras, colores o formas), táctil (objetos cotidianos, letras y números en relieve), y auditiva (sonidos cotidianos, de animales).
– Técnicas para mejorar las praxias (control / coordinación de movimientos): ejercitando el dibujo de figuras u objetos sencillos, recortar figuras; colaborar en la elaboración de comidas siempre que esté supervisado.
La persona con problemas de memoria a menudo sufre de desorientación por lo que, puede ser de gran ayuda mejorar el entorno donde vive (con etiquetas en los armarios de la cocina, letreros en las puertas de las habitaciones, notas con recordatorios en lugares visibles de la casa, etc.), así como facilitarle datos como la fecha, el día, la hora, etc… para orientarle en la realidad que viven.

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